"Dios ha muerto" es una grave afirmación con la que el filósofo alemán Friedrich Nietzsche concluye una larga serie de meditaciones, las cuales le llevaron a plantear esta idea en dos obras fundamentales: La gaya ciencia y Así habló Zaratustra.
Concretamente hoy podemos saber que con esta frase Nietzsche denunciaba la muerte del código moral cristiano. El momento histórico en el que la idea de Dios perdió su más alto valor como fuente de significado para la vida. El momento en el que la idea del mundo suprasensible platónico-cristiano había dejado de influenciar efectivamente la consciencia occidental, creándose de esta manera un destino para occidente. Nietzsche dirá: "Lo que cuento, es la historia de los próximos dos siglos. Describo lo que viene, lo que no puede venir de otra manera: la llegada del nihilismo"(1).
¿Que queda luego de que Dios ya no funcione como motor de la vida espiritual e intelectual del mundo? Luego de que ya no sea fuente de explicación de las cosas. Nietzsche dice: "¿Que a dónde se ha ido Dios? -exclamó-, os lo voy a decir. Lo hemos matado: ¡vosotros y yo! Todos somos sus asesinos." Y añade: "¿Hacia dónde iremos nosotros? ¿Lejos de todos los soles? ¿No nos caemos continuamente? ¿Hacia adelante, hacia atrás, hacia los lados, hacia todas partes? ¿Acaso hay todavía un arriba y un abajo? ¿No erramos como a través de una nada infinita? ¿No nos roza el soplo del espacio vacío? "(2). En estas últimas líneas explica el estado del hombre tras la ausencia de Dios. El vacío. El sin-sentido.
En uno de sus aforismos, Nietzsche pregunta: «¿Qué significa nihilismo?». Y contesta: «Que los valores supremos han perdido su valor». Añadiendo luego: "Falta la meta, falta la respuesta al ‘porqué’."
Nihil, en latín, quiere decir "nada". Luego, el sufijo -ismo significa aquí tendencia, corriente. Es decir que el nihil-ismo es la corriente que arrastra a la conciencia a "querer la nada". Para Nietzsche un ser es nihilista porque ha perdido el sentido. Utiliza valores que no son más valores universales sino relativos, débiles. Estos valores ya no sostienen la vida, no le otorgan sentido ni propósito. Pero la consciencia nihilista se aferra a estos valores por ser lo único que tiene, por miedo a ver lo que ya está instalado en su ser: el sin sentido de la vida. Nietzsche lo llamará "el más inquietante de todos los huéspedes", el nihilismo. Pero este "aferrarse" a los valores caducos es la actitud más nihilista posible para Nietzsche, puesto que la consciencia no se aferra a una verdad efectiva, sino a una mentira conveniente, tranquilizadora. Una mentira que libra a la consciencia el tener que batallar a través de la creación. Este obedecer todavía a los valores muertos, secos, es la característica de una consciencia profundamente débil. ¿Pero, qué son estos valores muertos? Aquí un fragmento de La gaya ciencia:
"Llamamos bueno a alguien que hace lo que le dicta su corazón. Pero también llamamos bueno a aquel que cumple sus obligaciones. Llamamos bueno al humilde y al conciliador, pero también llamamos bueno al valiente, al que no se doblega y al que es severo. Llamamos bueno a alguien que no emplea la fuerza que se hace en contra de él. Pero también llamamos bueno a los héroes que se vencen a sí mismos. Llamamos bueno al amigo firmemente leal de lo verdadero pero también al hombre piadoso que es capaz de transfigurar las cosas. Llamamos bueno a aquellos que son obedientes a sí mismos, pero también llamamos buenos a los piadosos. Llamamos buenos a aquellos que son nobles y exaltados, pero también a aquellos que no desprecian ni condescienden. Llamamos buenos a aquellos de espíritu gozoso, los pacíficos, pero también llamamos buenos a aquellos dispuestos a la batalla y a la victoria. Llamamos buenos a aquellos que siempre quieren ser los primeros, pero también llamamos buenos a aquellos que no quieren tener precedencia sobre nadie."
Con estas palabras Nietzsche demuestra que la bondad, como valor, ha perdido la unidad significativa universal. En el momento en el que ya no hay una bondad sino muchos tipos de bondades que se contradicen entre sí, muchos tipos de verdades, de justicias, de estéticas que se contradicen, es entonces que los valores han perdido su única verdad, su verdad primordial. De esta manera, estos debilitados valores ya no ofrecen una seguridad que sostenga la vida. De ellos solo ha quedado su envoltura, mas el contenido lo coloca cada quien. Es decir, ahora solo son palabras, y uno acomoda su significado según sus intereses personales o ideológicos. Quizá el ejemplo más claro de este hecho sean los derechos humanos, ¿Realmente se respetan tales derechos por amor a la especie y por convicción en su justa normatividad? ¿No se evitarían así las guerras, las masacres, los genocidios, los asesinatos, la esclavización? Sin embargo estos hechos siguen ocurriendo imparablemente en el mundo. Los derechos humanos se entienden solo como conceptos abstractos, pero no como realidades imponentes. No imponen su verdad lógica. No convencen a lo más profundo de la consciencia. No la mueven ni la detienen. Es por eso que muchas veces, para impartir "justicia", suelen ser los derechos humanos un "estorbo".
Este es el panorama que vio Nietzsche al afirmar que Dios había muerto: "¡He aquí un rebaño sin pastor! Todos quieren lo mismo; todos son iguales; quien disiente del sentir general va voluntariamente al manicomio."(3) Es decir, que el nihilismo no es un -ismo en la forma en que lo son el socialismo, el anarquismo, el cristianismo... El nihilismo no es una corriente ideológica o de opinión, sino un estado que acaece a la consciencia. No se puede elegir "tenerlo" o "no tenerlo", sino que el individuo y la colectividad son "tenidos" por el nihilismo, por su lógica desconocida, les guste o no, lo sepan o no. En tanto que este hecho histórico sea negado y se busque "darle un sentido a la vida", tanto más inadvertido y poderoso actuará el nihilismo en la consciencia. Este poder es una de las grandes expresiones del espíritu de la época de este tiempo(4).
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(1) Ecce homo. Friedrich Nietzsche
(2) La gaya ciencia. Friedrich Nietzsche
(3) Así habló Zaratustra. Friedrich Nietzsche
(4) "El espíritu de la época escapa a las categorías de la razón humana. Es una inclinación sentimental que, por motivos inconscientes, actúa con una soberana fuerza de sugestión sobre todos los espíritus débiles y los arrastra.Pensar de una manera diferente a como se piensa hoy en general tiene siempre un aire de ilegitimidad intempestiva, de aguafiestas; es, incluso, algo casi incorrecto, enfermizo y blasfematorio, que no deja de implicar graves peligros sociales para quien nada de forma tan absurda contra corriente." Los complejos y el inconsciente, Carl Gustav Jung

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